Uruguay invierte u$s 10 millones en un nuevo centro de IA.
Uruguay invierte u$s 10 millones en un nuevo centro de IA.
La meta es clara: convertir el conocimiento tecnológico en herramientas prácticas para el sector agropecuario y el sistema de salud.
Con un fuerte respaldo de diez millones de dólares del BID, Uruguay dio luz verde a su nuevo Centro Nacional de Inteligencia Artificial. La apuesta para los próximos cuatro años y medio es clara: no quedarse solo en la teoría, sino llevar los desarrollos tecnológicos directamente a sectores clave de la economía. Para multiplicar este impacto, la institución ya tiene en la mira la captación de nuevos fondos privados e internacionales.
El centro no busca que la tecnología quede en el laboratorio. Diego Caragorry, su director ejecutivo, detalló la misión principal de la institución:
«Es un centro que trabajará en el desarrollo de conocimiento y capacidades país para generar transferencia e impacto en las prioridades nacionales, tanto en el sector productivo como en el Estado.» Comento
El objetivo central de la institución es traducir la investigación tecnológica de frontera en soluciones concretas que mejoren la productividad y los servicios del país.
Foco en el agro: Implementación de inteligencia artificial para analizar imágenes satelitales y clasificar distintos tipos de plantaciones.
Innovación en salud: Desarrollo de proyectos orientados a la detección temprana del autismo.
Próximas convocatorias: Antes de fin de mes se abrirán tres nuevas líneas de investigación, enfocadas en robótica, lenguaje y la relación entre IA y sociedad.
Cronograma: La meta es adjudicar los proyectos antes de que termine el año para que los equipos comiencen a operar en enero.
El nuevo Centro de IA busca consolidar la trayectoria tecnológica de Uruguay para que el país asuma un rol protagonista y no quede como un simple espectador en la economía mundial.
Una base ya consolidada El país no arranca de cero. Caragorry remarcó que Uruguay ya cuenta con un ecosistema maduro compuesto por décadas de desarrollo tecnológico, una industria de software fuertemente exportadora y universidades que forman especialistas de alto nivel. El verdadero salto será conectar estos elementos que hoy funcionan de forma aislada.
