La carne Angus certificada triplica sus exportaciones y apuesta fuerte al mercado asiático
La carne Angus certificada triplica sus exportaciones y apuesta fuerte al mercado asiático

Los registros oficiales proyectan un cierre de año histórico para el sector con 24.000 toneladas comercializadas. La demanda de cortes premium en destinos como China y Japón impulsa el salto productivo de los frigoríficos nacionales.
El Programa de Carne Angus Certificada atraviesa su período de mayor expansión comercial a nivel global. El posicionamiento de la genética argentina en las góndolas internacionales generó un volumen de operaciones sin precedentes para la asociación. Este fenómeno responde directamente a un cambio en los hábitos de consumo de los principales mercados compradores.
El salto de los volúmenes exportados
Las estadísticas de la cadena de valor exponen un crecimiento acelerado. Entre enero y agosto del corriente año, las plantas frigoríficas despacharon 16.000 toneladas de carne bajo esta certificación de calidad. Frente a este ritmo de embarques, las proyecciones técnicas estiman cerrar el ciclo con 24.000 toneladas exportadas.
Esta cifra final representa prácticamente el triple del volumen consolidado durante el año anterior, cuando los envíos totales alcanzaron apenas las 8.500 toneladas. Estados Unidos e Israel traccionaron gran parte de las operaciones, aunque el verdadero salto cuantitativo se gestó en los destinos orientales.
El mercado japonés habilita la carne argentina, pero el sector advierte por los costos de ingreso
La evolución de la demanda en Asia
La idea técnica de que las plazas asiáticas solo absorben carne de categoría commodity comenzó a revertirse. Actualmente, naciones como China y Japón registran un fuerte incremento en el consumo de cortes premium con mayor nivel de marmoleo. Las nuevas generaciones y los sectores de alto poder adquisitivo de estas regiones adoptaron estándares occidentales, priorizando la terneza y el sabor de la raza.
El valor técnico de la trazabilidad
Para sostener este nivel de competitividad, los establecimientos ganaderos reforzaron sus protocolos de producción. La certificación oficial actúa como la herramienta central que vincula las exigencias del comprador internacional con el trabajo en los campos. Este sello garantiza atributos específicos que diferencian a los novillos argentinos frente a sus competidores directos, validando la inversión constante en sanidad y genética.
