Barrera sanitaria en la Patagonia
Al principio fue por 90 días, y recientemente se determinó esperar por las consultas que se realizaron al Exterior, para coordinar exportaciones.
El secretario de Ganadería de Río Negro analizó los vaivenes en torno a la decisión del Gobierno Nacional de dejar entrar carne con hueso a la Patagonia y remarcó el circuito económico que se generó en la región gracias al status sanitario diferenciado.
“Fue una medida sorpresiva y la consideramos avasallante”, afirmó Tabaré Bassi, el secretario de Ganadería de la provincia de Río Negro, acerca de la decisión que el Gobierno Nacional había tomado en marzo en relación a la ganadería de la Patagonia: flexibilizar controles en la barrera sanitaria del río Colorado, que divide a la Argentina entre libre de aftosa con vacunación (al norte) y sin vacunación (al sur.
La situación, claro está, no dejó definitivamente tranquilos a los ganaderos de la región. Ni para quienes producen animales bovinos, ni para quienes tienen ovejas.
“Los costos de producción en la Patagonia son muchos más altos que en el resto del país y naturalmente mayores que en la Pampa Húmeda. Es muy probable que, si se implementa esta medida, todos los engordes a corral que se han desarrollado en la provincia, el incentivo a la producción de maíz y a la producción de alfalfa, se caigan o retrocedan significativamente”, sostuvo el funcionario durante una entrevista con la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.
LA RECONVERSIÓN DE RÍO NEGRO
Por otro lado, el funcionario explicó que la provincia de Río Negro tiene actualmente un stock de 700.000 cabezas bovinas, cerca del 2% nacional. Es, sin embargo, el 45% del stock de la Patagonia.
La situación, claro está, no dejó definitivamente tranquilos a los ganaderos de la región. Ni para quienes producen animales bovinos, ni para quienes tienen ovejas.
Bassi explicó, que la provincia de Río Negro tiene actualmente un stock de 700.000 cabezas bovinas, cerca del 2% nacional. Es, sin embargo, el 45% del stock de la Patagonia.
“En los últimos 10 años hemos tenido un crecimiento muy importante. Estamos en un punto de equilibrio entre lo que permite la receptividad de los campos y la carga animal que tenemos a nivel provincial”, informó.
“Estimamos que en los últimos 10 años hemos podido alcanzar un valor agregado de 150 millones de dólares por año, que para estas zonas marginales es algo muy positivo”, cerró.


