Sin interesados en reactivar la pesquera Río Salado
Lo confirmó la Subsecretaria de Pesca de Río Negro. La empresa cerró y despidió a todo el personal en San Antonio Oeste. La Provincia analiza continuar con las restricciones de pesca en el Golfo San Matías ante la floja recuperación de los recursos.
La situación general de la industria pesquera a nivel nacional atraviesa un contexto de crisis, aunque en el caso de la provincia de Río Negro tiene factores propios por el colapso de los recursos pesqueros dentro de su jurisdicción.
Con ese escenario, con menos barcos operando, con la flota artesanal paralizada, las plantas de procesamiento se quedaron sin materia prima garantizada para su funcionamiento y efecto dominó arrastró a toda la cadena productiva.
La empresa pesquera Río Salado resolvió meses atrás el cese definitivo en sus actividades y despidió a casi un centenar de trabajadores que tenía vinculados a su planta.
Hasta el momento no ha habido interesados en retomar la explotación del permiso de pesca provincial, ni en alquilar o reabrir esa planta de San Antonio Oeste.
“No hay propuestas firmes aún para alquilar o reactivar la planta de Río Salado, pero estamos abiertos a analizarlas siempre que garanticen responsabilidad empresarial y estabilidad laboral”, dijo en declaraciones a la prensa local la subsecretaria de Pesca, Jessica Ressler.
Como se recordará, desde hace dos años rige una ‘emergencia pesquera’ que fue declarada ante la abrupta caída de la biomasa de la especie merluza en el Golfo San Matías. La recuperación ha sido muy escasa y las tallas bajas siguen dando cuenta que el recurso no está en condiciones de ser sometido a un incremento del esfuerzo pesquero.
La Provincia de Río Negro evalúa dar «continuidad» a las medidas restrictivas en torno a la cantidad de barcos y límite de toneladas, tal como se impuso en estos dos años, pero se buscaría una figura diferente a fin de no renovar la ‘emergencia pesquera’, como se preveía inicialmente.
En rigor, las condiciones del recurso siguen estando lejos de los niveles aconsejables, por lo que sería imprudente que se permitiera el ingreso de más barcos de la flota industrial.
Con todo, las limitaciones a la pesca continuarían, pero sin prorrogar la emergencia, la cual permitía determinados beneficios fiscales para los permisionarios.
En este contexto, vale mencionar que en la parte resolutiva la emergencia establecía que “los permisionarios con permiso de pesca a los cuales se autorice la captura de merluza común (Merluccius hubbsi) y/o de langostino (Pleoticus huelleri) en la Reserva Pesquera Provincial, podrán desembarcar en conjunto hasta un máximo del setenta y cinco por ciento (75%) del valor promedio de los desembarcos totales anuales de merluza común (Merluccius hubbsi) declarados para los años 2021, 2022 y 2023 inclusive”.
De esta manera, se determinó que “el cupo para pesca de Merluza Común estará compuesto por 3.000 toneladas las cuales se reasignarán a cada empresa respetando los porcentajes entregados inicialmente”.
Sin condiciones de previsibilidad en el abastecimiento de materia prima ha hecho que diferentes inversiones en plantas de procesamiento hayan tenido que ser revisadas por su inviabilidad, en un contexto general de la actividad afectada por los altos costos de producción.

