La inversión extranjera sufre su mayor drenaje desde 2002
La inversión extranjera sufre su mayor drenaje desde 2002
Por: Lourdes Ramirez
Con un saldo neto de apenas US$ 3.134 millones según la OCDE, el país se ubica en el último lugar entre las principales economías latinoamericanas. La flexibilización para girar ganancias y la caída del PBI explican el retroceso.
El gobierno esperaba que la desregulación de los mercados atrajera divisas. Sin embargo, los datos oficiales muestran una realidad opuesta. Durante el primer semestre del año, la Inversión Extranjera Directa (IED) cayó de forma contundente. Por lo tanto, se registró un saldo negativo de US$ 1.679 millones. Esta cifra surge de comparar ingresos por US$ 551 millones frente a fuertes egresos por US$ 2.190 millones. En consecuencia, presenciamos el primer registro negativo de este tipo en más de dos décadas. Este drenaje demuestra que las empresas sacaron más dólares de los que ingresaron al país.
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Por qué se produce la salida de divisas
El análisis de los movimientos financieros explica este fenómeno con mucha claridad. Por un lado, la reducción de los controles cambiarios modificó las reglas del juego. Las empresas extranjeras volvieron a comprar dólares para enviar sus ganancias al exterior. De este modo, decidieron no reinvertir esos fondos en el territorio nacional. Las grandes firmas mantienen sus operaciones locales activas. No obstante, el envío de utilidades no genera nuevos puestos de trabajo ni suma valor productivo.
Por otro lado, la parálisis del consumo frena cualquier intento de expansión empresaria. La fuerte inflación redujo drásticamente el poder de compra de los salarios. Además, la apertura de importaciones debilitó las ventas de los productos fabricados en el país. Ante este panorama, la industria nacional y las PyMEs no tienen motivos para invertir. A esto debemos sumar el aumento del costo de los créditos y la paralización total de la obra pública.
El RIGI y la apuesta por los recursos naturales
Frente a la debilidad del sector industrial, el Gobierno busca impulsar otras alternativas. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como la principal herramienta oficial. Este plan ofrece exenciones de impuestos para atraer dinero del exterior. A pesar de ello, los datos actuales muestran una alta concentración en un solo sector. Aproximadamente el 71% del dinero ingresado fue directamente hacia «minas y canteras». Estos fondos impulsaron únicamente proyectos de litio y desarrollos en la zona de Vaca Muerta.
Estos grandes emprendimientos extractivos generarán dólares en el mediano plazo. Sin embargo, los analistas económicos lanzan una advertencia muy clara. El ingreso de dólares al sector minero no reemplaza a la industria productiva general. En otras palabras, estos proyectos aislados no reactivan el comercio cotidiano ni el consumo masivo.
Argentina pierde terreno frente a sus vecinos
La falta de inversiones se nota mucho más al mirar el escenario continental. Los números de la OCDE exponen una gran desventaja para nuestro país. Argentina captó apenas US$ 3.134 millones netos durante este período. Por consiguiente, quedó muy por debajo de gigantes como Brasil (US$ 76.877 millones) o México (US$ 40.871 millones). También perdió mucho terreno frente a Chile, Colombia e incluso Costa Rica. Las recientes estimaciones del Banco Mundial confirman esta preocupante tendencia. La inversión externa en relación al PBI argentino se desplomó del 3,8% al 0,5% en apenas un año.
Impacto directo en la economía de todos los días
La inversión real de la economía cotidiana tampoco logra despegar. El Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres & Asociados brindó cifras recientes. La inversión productiva cayó un 5,4% durante el mes de agosto. Por lo tanto, el total acumulado en los primeros ocho meses suma una contracción del 7,9%.
El dinero invertido en agosto representa solamente el 18,6% del PBI del país. Los especialistas consideran que este volumen es demasiado bajo. De hecho, no alcanza para sostener un verdadero desarrollo económico sostenido. Los datos divididos por sector productivo también exhiben fuertes caídas interanuales:
- La compra de maquinaria y equipos de trabajo bajó un 4,1%.
- La industria de la construcción retrocedió un 7,1% en un solo mes.
Esta última cifra marca el peor tropiezo de los últimos cuatro meses para el sector constructor, confirmando un año de grandes desafíos para la economía real.
Tiempoagro
