Agricultura

Mejoramiento genético de alfalfa: el INTA presentó innovaciones clave en China

Mejoramiento genético de alfalfa: el INTA presentó innovaciones clave en China

En un foro internacional, el INTA Manfredi expuso sus avances en edición génica y enviromics. La combinación de biotecnología y articulación público-privada busca consolidar sistemas productivos más resilientes.

La alfalfa va mucho más allá de su rol como recurso forrajero clave. La especie aporta nutrientes fundamentales al suelo, promueve la biodiversidad y fija nitrógeno de forma natural. Durante la Conferencia Académica Internacional sobre Bienestar Agrícola 2026 en China, Ariel Odorizzi, director del INTA Manfredi, expuso cómo el mejoramiento genético potencia estas virtudes en escenarios climáticos variables.

El programa de mejoramiento del INTA Manfredi acumula más de cinco décadas de trayectoria. Actualmente, el organismo combina la selección convencional con herramientas modernas de edición génica y análisis ambiental. De esta forma, el desarrollo busca mantener la calidad y el rendimiento en ambientes cada vez más exigentes.

Un cultivo clave para la salud del suelo

La alfalfa posee una raíz profunda capaz de explorar distintos estratos del suelo y aprovechar mejor las reservas de agua. Además, genera cobertura vegetal permanente y produce proteína de alta calidad.

Entre los principales beneficios que aporta al sistema productivo destacan:

  • Fijación biológica de nitrógeno: reduce la necesidad de fertilizantes químicos.
  • Protección del suelo: mejora la estructura de la tierra y favorece la captura de carbono.
  • Resiliencia hídrica: mantiene la producción en zonas con restricciones de lluvias.

A raíz del avance de la agricultura sobre áreas ganaderas, el cultivo se desplazó hacia campos más marginales. Por lo tanto, el INTA intensificó sus investigaciones junto a distintas unidades del país. En Santiago del Estero evalúan tolerancia a sequía y salinidad; en Rafaela analizan la respuesta al anegamiento; y en Castelar avanzan en edición génica para resistencia a herbicidas y floración.

Enviromics: la integración del ambiente en la selección

Uno de los anuncios principales en el evento internacional fue la aplicación de la enviromics. Esta disciplina utiliza datos ambientales masivos para estudiar la interacción entre la genética del cultivo y su entorno.

A la selección tradicional por fenotipo (lo que se observa en el campo), el INTA sumó nuevas capas de información:

  • Datos genómicos de los materiales.
  • Imágenes por drones y satélites para fenotipado de alto caudal.
  • Registros climáticos e históricos de largo plazo.

Esta tecnología no reemplaza al mejoramiento tradicional, sino que acelera y otorga precisión al proceso. Desarrollar una variedad comercial demanda entre 8 y 12 años de evaluaciones continuas sobre unas 40 poblaciones experimentales.

Articulación público-privada

Desde 1970, el programa del INTA Manfredi obtuvo cerca de 20 variedades adaptadas a diferentes regiones de Argentina. Además, el organismo mantiene convenios de vinculación tecnológica con el sector privado desde hace 30 años.

En la actualidad, la institución trabaja en conjunto con la firma Palo Verde. Mediante este esquema, el INTA genera el desarrollo genético y la empresa privada asume la multiplicación y comercialización de la semilla. Gracias a este trabajo colaborativo, ya lograron registrar seis variedades comerciales en el mercado.

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