La carne caprina es producción campesina e indígena
La carne caprina es producción campesina e indígena

Neuquén, San Luis, Mendoza, Córdoba y Santiago del Estero. Son algunas de las provincias con alta producción caprina, de base campesina e indígena, y con alta potencialidad para alimentar a los mercados locales e, incluso, a las grandes ciudades.
Es una excelente fuente de proteína magra y de calidad para los platos argentinos. La mayor traba: la falta de políticas estatales para fomentar el sector.
“La producción de carne caprina es una actividad tradicional en los sistemas productivos a nivel nacional y su distribución está asociada, principalmente, a la adaptabilidad de los caprinos de producir en ambientes restrictivos, donde la agricultura convencional y la ganadería bovina no pueden sostenerse”, explica María Silvina Coronel, técnica del INTA-Santiago del Estero, una de las provincias con más cantidad de existencias de este ganado.
La producción de carne caprina es, a diferencia de la bovina, principalmente destinada al mercado interno. Incluso existen potenciales mercados de exportación que en los últimos años fueron desestimados por las políticas públicas, a punto tal de que no existen, en la actualidad, estadísticas oficiales ni sobre exportación ni sobre consumo per cápita en el mercado interno.
Desde lo nutricional, la carne caprina podría hacer un gran aporte a la diversidad del plato de los argentinos. “La carne caprina es una excelente fuente de proteína magra de alta calidad, destacándose por ser naturalmente más baja en grasas saturadas y colesterol que otras carnes rojas”, agrega Alicia Córdoba, también técnica del INTA-Santiago del Estero.
Leonardo Janjetic, ingeniero agrónomo e integrante de la Unión de Productores y Productoras Caprinos de San Luis, indica que entre los datos más actualizados que se pueden encontrar estiman el consumo de carne caprina en un un kilo por habitante por año. La cifra está lejos de los datos publicados por la Dirección Nacional de Producción Ganadera para el año 2025 sobre carne bovina (49,92 kg per cápita), porcina (18,89 kg per cápita) y aviar (47,6 kg per cápita).
La cifra oficial desconoce el consumo caprino y muestra que los cortes porcinos y aviares aumentaron (8,4 y 3,07%, respectivamente) para reemplazar a los bovinos. El dato del consumo de carne vacuna está por encima de las mediciones privadas, como la de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), que la ubican en un piso histórico de 47,3 kilos, con una caída de 1,8 kilos por habitante.
Este tipo de producción es característico de zona áridas y semiáridas del país, donde los pastos son menos aptos para el ganado vacuno extensivo, y tiene a Neuquén como la provincia con más cantidad de ganado (697.408 cabezas), seguido por Mendoza (660.650), 552.049 (Chaco) y 484.091 (Santiago del Estero).
